Su accidente parecía habérselo llevado todo, sus ganas de
vivir, su alegría, todo lo que parecía imposible de pasar, con solo un segundo
que le dio la suerte, su historia cambio
para escribir otra donde era participe central de ella. Sin saber, que conseguiría
todo lo que tiene ahora.
Era verano cuando el frio se le avecino, incierto, sigiloso, y sobre todo con un dolor
inexplicable. 4 meses sin saber absolutamente nada -y hasta el día de hoy se pregunta qué
pasó-. Las cicatrices en su piel
contaban una historia de cada golpe que la vida le había dado hasta ese
entonces, cada cicatriz una lección, pero aunque suene raro, ellas son un signo
de supervivencia y voluntad. Un signo de que se puede vivir sin perder la alegría.
Veinte años después, el
está con su sillita de ruedas en su casa, tomando mate con un gorrito de
tango, la cual tiene un hermoso jardín lleno de plantitas y flores que perfuman
con su aroma la primavera pone un disco de los Beatles y vuelve la vista hacia
el gran ventanal que tiene frente a su nariz. No ha perdido la costumbre de viajar donde quiera que se lo proponga, y
aunque con bajos a veces, sabe que detrás del teléfono tiene tres sobrinos, que lo acompañan en cada momento feliz y triste, y un hermano que
daría lo que no tiene por él.
Piensa en que su vida ha sido difícil, pero que si no le
hubiera ocurrido lo que pasó ese verano, no sería la clase de persona que es
hoy.
A todo pronóstico, él baila, es el bailarín de un grupo de
danza integradora, apasionado por lo que
hace y sobre todo, contagia esa alegría de vivir. Nunca la ha perdido, y nunca se resignará a
alguna vez dejarse caer. Sinónimo de fortaleza y amor.
El ejemplo de vida que deberían seguir muchos. Los que no quieren, los que no pueden. Los que no comprenden. Muchas veces la gente deja
caer a los otros por no entender o no ser capaces de soportar ciertos dolores;
pero si algo le ha enseñado la vida a este hombre, es que la felicidad y las
ganas de sentir son lo último que se pierden.
¿Qué es el coraje?
ResponderEliminarEn principio no hay mucha diferencia entre una persona cobarde y una valiente. La única diferencia es que el cobarde escucha sus miedos y se deja llevar por ellos, mientras que la persona valiente los aparta y continúa su camino. La persona valiente se adentra en lo desconocido a pesar de todos los miedos.
El protagonista de tu historia es un hombre valiente !
http://www.youtube.com/watch?v=0jvRFToSCxc
ResponderEliminary así es G