jueves, 13 de septiembre de 2012


Su accidente parecía habérselo llevado todo, sus ganas de vivir, su alegría, todo lo que parecía imposible de pasar, con solo un segundo que le dio la suerte,  su historia cambio para escribir otra donde era participe central de ella. Sin saber, que conseguiría todo lo que tiene ahora.
Era verano cuando el frio se le avecino,  incierto, sigiloso, y sobre todo con un dolor inexplicable. 4 meses sin saber absolutamente nada  -y hasta el día de hoy se pregunta qué pasó-.  Las cicatrices en su piel contaban una historia de cada golpe que la vida le había dado hasta ese entonces, cada cicatriz una lección, pero aunque suene raro, ellas son un signo de supervivencia y voluntad. Un signo de que se puede vivir  sin perder la alegría.

Veinte años después, el  está con su sillita de ruedas en su casa, tomando mate con un gorrito de tango, la cual tiene un hermoso jardín lleno de plantitas y flores que perfuman con su aroma la primavera pone un disco de los Beatles y vuelve la vista hacia el gran ventanal que tiene frente a su nariz.  No ha perdido la costumbre de  viajar donde quiera que se lo proponga, y aunque con bajos a veces, sabe que detrás del teléfono tiene tres sobrinos, que lo acompañan en cada momento feliz y triste, y un hermano que daría lo que no tiene por él.

Piensa en que su vida ha sido difícil, pero que si no le hubiera ocurrido lo que pasó ese verano, no sería la clase de persona que es hoy.
A todo pronóstico, él baila, es el bailarín de un grupo de danza integradora, apasionado por  lo que hace y sobre todo, contagia esa alegría de vivir.  Nunca la ha perdido, y nunca se resignará a alguna vez dejarse caer. Sinónimo de fortaleza y amor.

El ejemplo de vida que deberían seguir muchos.  Los que no quieren, los que no pueden. Los  que no comprenden. Muchas veces la gente deja caer a los otros por no entender o no ser capaces de soportar ciertos dolores; pero si algo le ha enseñado la vida a este hombre, es que la felicidad y las ganas de sentir son lo último que se pierden. 

2 comentarios:

  1. ¿Qué es el coraje?

    En principio no hay mucha diferencia entre una persona cobarde y una valiente. La única diferencia es que el cobarde escucha sus miedos y se deja llevar por ellos, mientras que la persona valiente los aparta y continúa su camino. La persona valiente se adentra en lo desconocido a pesar de todos los miedos.
    El protagonista de tu historia es un hombre valiente !

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  2. http://www.youtube.com/watch?v=0jvRFToSCxc

    y así es G

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